El circuito del miedo

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Un artículo más de nuestra colaboradora Mª Angeles que nos cuenta, qué circuito sigue el miedo cuando se apodera de nosotros. ¿Cuándo nace? ¿Por qué nace?

 

El miedo es una emoción muy útil para el ser humano debido a que tiene la función de mantener nuestra supervivencia y alejarnos o prepararnos para el peligro, y aunque el miedo en sí no es innato, sí que asociamos desde nuestro nacimiento ciertos estímulos con amenazas, que despiertan en nosotros un mecanismo de huida o de lucha. El miedo por tanto, es una respuesta aprendida, que quedaría definida según nuestras experiencias a lo largo de la vida.
 

Podemos definir el miedo como, una reacción rápida del organismo ante un estímulo amenazante. Esta reacción tendría un componente psicológico, donde se encontraría el recuerdo de nuestras malas experiencias y un componente fisiológico, la activación o inhibición conductual.

 
El principal órgano encargado de analizar el ambiente en busca de estímulos que pueden resultar peligrosos es la amígdala, un conjunto de núcleos de neuronas con forma de almendra, que se localizan en los lóbulos temporales y que forma parte del sistema límbico, encargado del procesamiento y almacenamiento de reacciones emocionales.
 
En la amígdala, encontramos las neuronas antagonistas que se encargan de activar e inhibir el miedo, inhibiéndose entre ellas, de forma que sólo una de ellas puede permanecer activa un tiempo.
 
A su vez, este órgano actúa de forma interactiva con el resto del cerebro, ya que el miedo no se encuentra ubicado en un lugar concreto sino que, como ya hemos comentado, implica a todo un sistema.
 
Otra de las estructuras clave es la corteza prefrontal ventral, situada justo encima de los ojos, que tiene un papel importante en la toma de decisiones y en la regulación de reacciones emocionales a respuestas estresantes.
 
Su papel en el mecanismo del miedo, es esencial, tanto que se ha podido descubrir que en pacientes sin amígdala, o con la misma dañada, la respuesta de miedo se sigue experimentando debido a la activación de éste área.
 
Por otro lado, completan el sistema límbico el hipocampo, el tálamo, hipotálamo, cuerpo calloso, septo y mesencéfalo, implicadas en procesos tales como percepción, atención y memoria.
 
Cuando nos encontramos ante un peligro, este sistema se activa, lo analiza y nos predispone para la huida o el enfrentamiento, en función del análisis de nuestras capacidades y posibilidades. Un dato curioso, es que la amígdala no se activa en función de la distancia del objeto amenazante sino en función de si este objeto se aleja o se acerca hacia nosotros.
 
Nuestro cerebro está diseñado para aprender a sentir miedo con tan sólo una exposición, recordando las experiencias intensas de miedo durante toda nuestra vida, este mecanismo es clave para nuestra supervivencia ya que es posible que no tengamos otras oportunidades para aprender a tenerle miedo a ciertas situaciones y debemos estar preparados para un futuro enfrentamiento.
 
La consecuencia negativa de esto, son los trastornos que se pueden desarrollar debido a un mal aprendizaje.
 
Así nos encontramos con enfermos de ansiedad, depresión o estrés postraumático cuyo cerebro no es capaz de aprender que lo que una vez fue peligroso ya no lo es, y siguen respondiendo de manera exagerada a tales estímulos.
 
Lo mismo ocurre cuando se ha asociado un estímulo en principio neutro, con una amenaza, desarrollando los diferentes tipos de fobias.

 

En conclusión, el miedo es una reacción que garantiza nuestra supervivencia, implicando a un complejo sistema encargado de la regulación de nuestras reacciones emocionales, por lo que no debemos temer al miedo, sino aprender a responder de una manera eficaz ante los estímulos amenazantes, dejando que esta emoción cumpla su principal función, protegernos de los posibles peligros que se nos pueden presentar a lo largo de nuestra vida.
 

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SOBRE EL AUTOR

Mª Ángeles Infante

Mª Ángeles InfanteHola, mi nombre es Mari y soy licenciada en psicología. Actualmente, compagino esta disciplina con la nutrición deportiva y el fitness, de las que soy una gran apasionada. Desde la comunidad de PMF, intentaré acercaros al mundo de la psicología, cada vez más vinculada a éste ámbito, tratando de integrar estas tres disciplinas, para que podamos aprender y comprender, como se comporta, tanto nuestro cuerpo como nuestra mente, en relación a la práctica deportiva.

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