España mejorará la composición nutricional de más de 3000 tipos de alimentos.

España mejorará la composición nutricional de más de 3000 tipos de alimentos.

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Como ya sabéis, la obesidad es considerada la pandemia del siglo XXI en los países desarrollados. A nivel nacional hay más de 7,4 millones de personas que padecen esta enfermedad metabólica, lo que corresponde a un 23,7% población adulta. Aún más alarmantes son los datos de sobrepeso, ya que corresponde a un 53% de la población adulta.

 

Se conoce que uno de los principales causantes de la obesidad es una alimentación inadecuada basada en una ingesta habitual de alimentos fritos o procesados que presenten un alto contenido de calorías.

 

Los países donde sus habitantes tienen acceso a alimentos ultraprocesados y en su alimentación diaria, se utilizan con frecuencia, son los países donde se ha observado una tasa de obesidad o sobrepeso mayor.

 

Es por eso que la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), mediante la estrategia NAOS (para la nutrición, actividad física y prevención de la obesidad) ha desarrollado un plan de mejora de la composición de los alimentos y las bebidas a nivel español que se llevará a cabo durante los años 2017 y 2020.

 
 

¿En qué consiste el plan?

 
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La finalidad de este proyecto es dar ayudas a los fabricantes para que reformulen sus productos mejorando el contenido de ciertos nutrientes sin que eso conlleve un aumento del total de calorías.

 

Se pretende reducir el contenido de sal, mejorar el perfil lipídico de alimento al reducir la cantidad de grasas saturadas y trans y utilizar una menor cantidad de azúcares añadidos.

 

Estos cambios se deben realizar sin afectar a otros nutrientes o añadir más aditivos al alimento, es decir, si a un producto le disminuyen los azúcares añadidos no le pueden añadir miel o otros endulzantes que modifiquen la composición nutricional del alimento.

 
 

¿A qué alimentos va dirigidos?

 

Acosan, junto a la aprobación de las empresas participantes ha seleccionado 13 grupos de alimentos que los cuales quieren reformular:

 

  • Refrescos.
  •  

  • Bollería.
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  • Galletas.
  •  

  • Cereales para el desayuno.
  •  

  • Cremas de verduras preparadas.
  •  

  • Derivados cárnicos como salchichón, entre otros.
  •  

  • Helados tipo polo.
  •  

  • Aperitivos.
  •  

  • Zumos elaborados a partir de néctares de frutas.
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  • Panes de molde y tostados envasados.
  •  

  • Platos preparados tipo croquetas, lasañas o empanadillas.
  •  

  • Salsas.
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  • Lácteos procesados.
  •  

 

¿Cómo afectará a los alimentos reformulados?

 
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Los alimentos afectados por esta reformulación deberán reducir el contenido de azúcares añadidos entre un 4% y un 18%. Además, aquellos alimentos que contengan sal, deberán reducirla entre un 5% y un 16%. Por último la presencia de grasas saturadas se deberá reducir en todos los alimentos entre un 5% y un 10%.

 
 

Mejorará la calidad nutricional, pero ¿Empeorará el sabor?

 

Al disminuir la cantidad de sal, azúcar y grasas, uno puede pensar que el sabor de los productos va a cambiar, convirtiéndolos más insípidos o con una textura diferente a la habitual.

 

Sin embargo, se ha diseñado un plan para que el consumidor final del producto no se de cuenta de los cambios. La intención es ir reduciendo paulatinamente la cantidad de las sustancias mencionadas para ir reeducando el paladar del consumidor y que no se noten los cambios. Una reducción de un 10% de azúcares puede ser notable al paladar, en cambio, una reducción del 1% cada 3-6 meses es mucho más difícil de notar para aquellas personas que consumen el alimento de forma frecuente.

 

Curiosidad:
Danone lleva desde el 2015 reduciendo la cantidad de azúcares añadidos a sus yogures azucarados sin añadir ningún otro edulcorante. Esa reducción llega a ser de más del 30% en algunos productos, pero al hacerlo de forma progresiva, la gran parte de los consumidores no se han dado cuenta.
 
 

Conclusiones:

 

Sin duda, estamos delante una de las primeras iniciativas a nivel nacional para regular los alimentos procesados que nos ofrecen las grandes industrias. Estos cambios no van a significar que un alimento insano se transforme en un alimento sano, pero sí que tendrán influencia sobre la salud de todos aquellos que están habituados a consumir estos tipo de productos de forma habitual.

 

Para poner un ejemplo. Si cada día consumimos 50 gramos de cereales de chocolate para el desayuno, los cuales nos aportan, por ejemplo, 15 gramos de azúcares, supone un total de 105 gramos de azúcar a la semana. Con una reducción del 20% sobre el azúcar de esos cereales, la cantidad consumida a lo largo de la semana pasaría a 84 gramos, 21 gramos menos.

 
 

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SOBRE EL AUTOR

Pau Garcia López

Pau Garcia LópezMi nombre es Pau Garcia López. Siento un gran interés por el mundo de la nutrición y en especial, por los efectos de los alimentos en nuestro organismo. Estudié el grado superior de dietética y al terminarlo me uní a la comunidad de BePMF, de la cual, actualmente formo parte. Me considero una persona que le gusta estar enterado de las últimas noticias, investigaciones y estudios sobre este campo. Y siempre con la idea: Si eres lo que comes, ¿qué te gustaría ser?

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