¿Qué consecuencias emocionales puede tener la pérdida de trabajo?

¿Qué consecuencias emocionales puede tener la pérdida de trabajo?

Tweet about this on TwitterShare on Google+Share on Facebook

 

Uno de los principales problemas a día de hoy en nuestro país, como todos sabemos es la elevada tasa de paro.

 

La crisis ha dejado sin trabajo a muchas familias. Por desgracia cada vez son más las personas de nuestro alrededor que han pasado a una situación de desempleo y se encuentran desesperadas, y  no es sólo su situación económica lo que les genera malestar, sino toda una serie de repercusiones sociales, psicológicas y emocionales que suelen experimentarse en estos casos.

 
 

En primer lugar, la condición de ¨parados ¨ arrastra una serie de estereotipos negativos, como la percepción de debilidad, incapacidad, que van a tener consecuencias negativas  en nuestra identidad personal y autoestima.

 

El estado de ánimo se verá afectado debido a la gran cantidad de emociones que se experimentan cuando se produce el cese de una actividad que ocupaba gran parte de nuestro día. En un principio, estas personas pueden sentir sorpresa, incredulidad, miedo al futuro, inseguridad o desorientación, que puede llevar a un estado de nerviosismo y ansiedad constantes.

 

Si la situación se alarga en el tiempo, se experimentará frustración, desesperanza, abatimiento e incluso, si se percibe como un fracaso profesional o personal, pueden experimentarse emociones de culpabilidad y vergüenza.

 

En los casos más extremos, pueden desarrollarse cuadros depresivos, intentos de suicidio o abuso de alcohol y tabaco.

 
 

Repercusión social

 

Todos estos cambios emocionales tienen repercusiones en las relaciones familiares y sociales de estas personas, dificultándolas. Además, cesa el contacto  con los compañeros de trabajo, produciéndose un cambio en la red social que suele  hacerse más pequeña. A esto hay que sumar, una tendencia al aislamiento como consecuencia de la inseguridad que genera este nuevo rol, pudiéndose desarrollar el conocido como síndrome de invisibilidad, en donde la persona se siente fuera del sistema económico-social.

 
 

Estructura del día a día

 

A su vez, cambia la estructuración de la vida diaria, organizada anteriormente en torno al horario de trabajo y aparecen preocupaciones relativas a la falta de actividad. La sensación de no tener nada que hacer, de no poseer obligaciones o incluso la aparición del aburrimiento, que sumen mucho más a estas personas en un estado emocional de abatimiento.

 

Además, no todas las personas cuentan con mecanismos para organizar su nueva situación y afrontarla, de modo que en muchos casos, se pueden sentir desbordados por esta incapacidad de reorganizar su vida.

 

Las personas necesitamos una finalidad para vivir y para muchos esto se corresponde con su trabajo, por lo que estas personas pueden perder algo tan importante como el sentido de su vida.

 
 

Toda esta situación se agrava, cuando, como sucede actualmente, se pierde el trabajo en una época de crisis, dónde es difícil encontrar nuevas oportunidades y donde la competencia es muy elevada, generando un mayor estrés.

 

Por todo esto, no son de extrañar los problemas psicológicos e incluso físicos que acompañan no solo a las personas en situación de desempleo, sino a todos los que les rodean.

 

Así pues, es importante considerar todos los retos a los que se tienen que enfrentar estas personas en su día a día, tratando de entender que no es fácil tener que lidiar diariamente, con todas las repercusiones que les ha traido su pérdida de empleo.

 
 

Tweet about this on TwitterShare on Google+Share on Facebook

SOBRE EL AUTOR

Mª Ángeles Infante

Mª Ángeles InfanteHola, mi nombre es Mari y soy licenciada en psicología. Actualmente, compagino esta disciplina con la nutrición deportiva y el fitness, de las que soy una gran apasionada. Desde la comunidad de PMF, intentaré acercaros al mundo de la psicología, cada vez más vinculada a éste ámbito, tratando de integrar estas tres disciplinas, para que podamos aprender y comprender, como se comporta, tanto nuestro cuerpo como nuestra mente, en relación a la práctica deportiva.

AQUÍ TODOS LOS ARTÍCULOS POR Mª Ángeles Infante